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Está muy difícil, es cierto, pero no imposible, también es cierto. El empate de esta tarde-noche en El Ejido hace que el Mérida dependa de que el Cartagena pierda el próximo domingo en su casa frente al Recreativo de Huelva para que, siempre que los de Eloy Jiménez logren ganar a La Roda en el Romano, se metan en los playoffs. Por tanto, todos pendientes de ese encuentro en tierras murcianas. Pero la primera premisa era ganar hoy, y no ha podido ser. Se intentó, pero los locales necesitaban el empate para garantizarse estar la próxima temporada en la categoría y plantearon un partido para conseguirlo. La moral de la plantilla está muy tocada, pero toca levantarse para darlo todo y aferrarse a esa última opción, aunque no dependa de uno mismo.

El Ejido necesitaba puntuar y lo buscó desde el primer momento, con presión en el centro del campo, que no puso las cosas nada fáciles a los de Eloy Jiménez. No fue un partido brillante ni mucho menos, y se notó lo que se jugaban unos y otros.

El Mérida fue mejor en la segunda parte que en el primer acto, y tuvo ocasiones para haberse venido con la victoria; pero no hubo suerte de cara a gol; mientras que los locales fueron de más a menos y también gozaron de puntuales ocasiones para haber marcado.

Por segunda jornada consecutiva, el encuentro deja molestias físicas a jugadores; en el de hoy sobre todo a Migue Marín, que se retiró al cuarto de hora de la segunda parte con problemas en un brazo.

Ahora hay que centrarse únicamente en el partido del domingo; ya habrá momento después para hacer balance, pero hay que cerrar el curso con una victoria ante la afición.

Toca levantarse, pelear y no rendirse nunca.

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